Los Guarayos

Entre las costumbres agrícolas que aún conservan los guarayos se puede mencionar a la minga, que consiste en la preparación y realización de fiestas para la iniciación de las labores de siembra o cosecha, para la que se elaboran ingentes cantidades de chicha de maíz o de yuca. “Cuando se acaba la bebida, se acaba la fiesta, y comienza al día siguiente la dura faena agrícola”.

La organización social de esta etnia se basa en la familia nuclear, de lazos fuertes, característica que no se pierde pese al acelerado proceso de mestizaje desde el periodo posterior a la Reforma Agraria que impulsó una “avanzada de blancos (carai)” hacia su espacio.

El antropólogo Wigberto Rivera destaca como un momento cultural fundamental en la historia de esta etnia la etapa en que se abrió a un intercambio cultural y económico con la sociedad, “lo que, lamentablemente, desembocó en la pérdida de muchos de sus conocimientos ancestrales”. La actividad económica de los guarayos es básicamente la agricultura y la crianza de animales domésticos para su alimentación y venta. Practican la caza y la pesca, pero ya no en forma persistente y sistemática como antaño, sino cuando son urgentes y posibles, dada la invasión de sus tierras por parte de los estancieros y madereros. También recolectan recursos como madera para la construcción de sus casas y frutos —especialmente el CUSÍ cuyo aceite usan en su alimentación básica—. En las últimas décadas los jóvenes empezaron a vender su fuerza de trabajo como peones en las estancias de la región o como cazadores y mozos en las empresas madereras.

“Como este pueblo fue misionado por sacerdotes franciscanos —apunta Rivero—, tienen muy arraigada en su identidad la ritualidad y la fe crist