Los Weenhayek

La explotación de los hidrocarburos afectó enormemente a los weenhayek, etnia asentada en tierras tarijeñas, no sólo porque su población sufrió una merma debido al impacto en el medio ambiente, sino porque la presencia de las transnacionales está carcomiendo las raíces de identidad de este pueblo que siempre se consideró superior a las demás culturas del Chaco.

El antropólogo Milton Eyzaguirre asevera que “ellos habitaban al margen izquierdo del río Pilco-mayo, donde fueron conocidos también como matacos. Pero se fueron despegando de aquel término, al que consideran despectivo, por el de weenhayek. Son grandes pescadores, de hecho comercializan su pesca en las principales poblaciones y ciudades del sur del país”.

La secuencia de desgaste de los valores originarios de esta etnia es similar a la mayoría de las amazónicas, comenzando con la presencia de religiosos. En la época de la Colonia no se dejaron evangelizar por los jesuitas, pero en la República no pudieron evitar la presencia de los protestantes que influyeron en su ideología religiosa y los indujeron a cambiar sus mitologías y creencias ancestrales por el cristianismo.

Ese primer impacto fue contundente, ya que no tuvo el mismo efecto que en otros pueblos indígenas evangelizados (por los franciscanos), donde lograron sincretizar ambas tradiciones religiosas.

La incursión de los misioneros fue sistemática y produjo transformaciones lamentables en la identidad étnica. Sin embargo, los religiosos aportaron en educación y en la protección jurídica del territorio cuando los weenhayek estaban desorganizados. De las 195.600 hectáreas que poseía legalmente la etnia (respaldadas con el Decreto Supremo 23500 de 1993), el Estado le recortó más del 50 por ciento en el proceso de saneamiento de la tierra y está evaluando la posibilidad de titular 89.500 hectáreas. La diferencia, 106 mil hectáreas, beneficiará a terceros.

La hecatombe siguió con mayor fuerza cuando las petroleras entraron en el territorio indígena avaladas por el Estado. Más de 100 mil hectáreas de los weenhayek fueron dadas en concesión a diversas empresas.

La actividad de las petroleras no sólo impacta en su territorio. La cultura weenhayek se encuentra seriamente afectada debido a los métodos que emplearon las compañías para convencer a los dirigentes indígenas e iniciar operaciones de exploración, en la mayoría de los casos, y explotación, en menor escala.

Las empresas petroleras llevan regalos a los líderes y algunos se han vuelto corruptos por poco dinero", dice el sociólogo Guido Cortez, un tarijeño que trabaja en el Centro de Estudios para el Desarrollo de Tarija (Cedet), la organización no gubernamental que asesora jurídicamente a los weenhayek en la demanda de titulación de ese territorio indígena.

Datos

Habitantes: Censo INE (2001): 1.929. Censo Conniob (Confederación Nacional de Nacionalidades Indígenas y Originarias de Bolivia) (2004): 2.440.
Población total: 2 020 habitantes.

Ecorregión: Chaqueña.

Departamento: Tanja.

Provincia: Gran Chaco y Yacuiba.

Municipio: Villamontes y Yacuiba.

Comunidad: San Antonio, Capirendita, Quebracheral, Algarrobal, San Bernardo, Villa Esperanza, Resistencia, Viscacheral y otras.

Idioma: Weenhayek.

Actividad Principal: Pesca, recolección y artesanía.

Productos: Sábalo, surubí, dorado y bagre.

Vías de acceso: Terrestre: Desde Villamontes y Yacuiba, por caminos principales y secundarios se conectan las comunidades weenhayek. Férrea: Dentro del tramo Pocitos-Santa Cruz, pasando por Villamontes; punto de partida para entrar en las comunidades weenhayek.


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