10.24. Segundó Gobierno Paz Estenssoro 1960-1964

El tercer gobierno de la Revolución Nacional comenzó con un espíritu distinto al de 1952. Se trataba de una etapa de consolidación e impulso para el desarrollo. El Presidente había madurado sus ideas y consideraba que realizadas las transformaciones centrales que el país necesitaba, se imponía una etapa de institucionalización y de inserción de Bolivia en la economía mundial, creía en la inversión externa, en su papel indispensable para el crecimiento económico y en la necesidad de generar ahorro interno. A pesar de la presencia de Paz y Lechín, en definitiva se siguieron las líneas del anterior gobierno. La participación obrera continuó reduciéndose hasta transformarse prácticamente en oposición abierta en 1963, tras el congreso de trabajadores mineros.

En política monetaria se siguió las líneas del plan de estabilización de 1956. Se creó en 1962 el peso boliviano que estaba entonces a 12 pesos por dólar. La estabilidad lograda el 56 fue de tal importancia que el signo monetario no varió el tipo de cambio hasta 1972, un nivel de estabilidad que duró 16 años. También se incrementaron las medidas de seguridad social (viviendas, cuota mortuoria, etc.) en favor de empleados y trabajadores.

Se impulsó con CONAVI la vivienda social, también se crearon las mutuales de ahorro y préstamo, insertando al país en criterios básicos con miras al impulso del ahorro interno, que no pudo consolidarse a pesar de estos esfuerzos.

En las minas y en las fábricas se prolongó una fiebre de huelgas iniciadas en el anterior período. La huelga se convirtió en algo cotidiano, perdiendo su verdadera fuerza y sentido. El propio Lechín criticó duramente las huelgas utilizadas hasta por los motivos más banales. En el campo se produjeron frecuentes enfrentamientos entre campesinos. Los acontecimientos de Cliza y Ucureña son los más destacados de la violencia en el agro en esos años.

El ejército comenzó nuevamente a ser un factor importante de decisión. Desde su desmantelamiento en 1952 se produjo un lento pero seguro trabajo de reorganización, protagonizado sobre todo por el Gral. Alfredo Ovando Candía, por entonces comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. A través de la denominada “célula militar” del MNR se perfilaron claramente como opciones políticas Ovando y el Gral. de Fuerza Aérea Rene Barrientos Ortuño. La herida que el MNR le había infligido al ejército tuvo sus consecuencias. El retiro de decenas de oficiales en 1952 y la subordinación de las FF.AA. a un partido político con el procedimiento de jurar al MNR vistiendo el uniforme y de manera colectiva, fue un exceso que el movimientismo pagó años después. Paradójicamente es de esas FF.AA. que salieron los oficiales que derrocaron al gobierno.