xviii. Batalla del Alto de la Alianza

El nombramiento de Campero como Presidente provisional el 19 de enero de 1880, realizado por la precaria junta instalada en La Paz tras la caída de Daza (28 de diciembre de 1879), coincidió con uno de los momentos más dramáticos de la República, la pérdida de nuestra costa marítima y el fin de la guerra para Bolivia.

La designación del nuevo Presidente tuvo que ver precisamente con el convencimiento de que Campero tenía los conocimientos militares suficientes come para ponerse al frente del ejército boliviano y eventualmente del ejército aliado estacionado en Tacna que vivía fuertes tensiones. Este punto de vista se mantuvo a pesar de su desafortunada conducción de la Quinta división. Entre enero y marzo la “junta” de Uladislao Silva forcejeo para hacerse del poder e incluso apresó a Campero por algún tiempo en Viacha, pero finalmente se impuso la razón. En abril de 1880 Campero partió hacia Tacna al frente de una nueva división de 1.500 soldados para encontrarse con las fuerzas Perú-bolivianas. La llegada del Presidente apaciguó el enfrentamiento entre el mando boliviano en manos del coronel Eliodoro Camacho y el peruano bajo las órdenes del contralmirante Lizardo Montero. Campero unificó criterios y asumió el mando aliado con el beneplácito del Presidente peruano Nicolás de Piérola.

La batalla se inició el 26 de mayo de 1880. El objetivo chileno era Tacna y para ello había preparado un ejército de 19.000 hombres al mando del general Manuel Baquedano. Las fuerzas aliadas sumaban sólo 12.000 efectivos, 6.500 peruanos y 5.500 bolivianos. El terreno era desértico con grados extremos de sequedad, el cielo despejado alternaba con períodos de densa neblina, llamada camanchaca, temperaturas de hasta 28 grados en el día y frío intenso en la noche. Las fuerzas de ambos bandos se estructuraban en base a la infantería, caballería y artillería en ataque frontal y cuerpo a cuerpo, con la entrada de oleadas de cargas de caballería y cobertura con martilleo de cañones. La continuidad del desierto se rompía en la meseta de Intiorco, donde se instaló Campero. El lugar fue bautizado como “Alto de la Alianza”, una de las versiones sobre este nombre indica que surgió de la decisión chilena de ponerle en Tacna un alto definitivo a la alianza Perú-boliviana, los defensores abrieron tres frentes de batalla. Entre las nueve de la mañana y las tres de la tarde se combatió fieramente, el episodio más destacado fue la intervención heroica de los colorados de Bolivia que cargaron para reforzar la debilitada ala izquierda del coronel Camacho. El empuje de los colorados representó un fuerte avance aliado que hizo retroceder a la primera división chilena y resistió con entereza la carga chilena de caballería de Yavar. Allí estuvieron el coronel Felipe Ravelo, Bustillo, González y otros jefes. Fue el último momento en que se pudo pensar en una victoria aliada. Los chilenos tenían en reserva una división y casi toda su caballería. El ataque final de Chile terminó por desmoronar a los aliados, agotados por la fallida incursión de la madrugada anterior, inferior en número, escasa de munición, sedienta y seriamente diezmados. Más de 5.000 muertos y heridos con una alta proporción de jefes y oficiales quedaron regados en el campo. Los destacamentos Murillo y zapadores de Bolivia y Tacna del Perú, fueron la última resistencia. Tacna cayó en manos de los chilenos al final de la tarde.

La batalla del Alto de la Alianza selló la suerte de Bolivia. Las fuerzas comandadas por Campero emprendieron la retirada hacia los Andes. Esa fue la última batalla de la guerra del Pacífico en que participaron las armas bolivianas. Perú, en cambio, sufrió la guerra tres años más, hasta 1883. Los chilenos ocuparon Lima y buena parte del territorio peruano por más de un año.